Viajar a Brasil – Qué ruta elegir
Brasil es un país enorme y tiene tantas cosas que ver y que hacer en cada una de sus zonas que es muy difícil elegir una ruta o «la mejor ruta», sobretodo si no tenemos todo el tiempo que nos gustaría para poder conocer este impresionante país.
Por comenzar con una lista de los lugares más espectaculares que conocer según mi opinión:
- Río de Janeiro
- Búzios
- Ilha Grande
- Sao Paulo
- Iguazú
- Manaos y el Amazonas
- Lençóis Maranhenses
- Jericoacoara
- Fortaleza
- Salvador de Bahía
- Isla de Tinharé (morro de Sao paulo)
- Isla de Boipeba
Aun así, yo tuve que elegir y priorizar destinos porque solo tenía 3 semanas para poder usar en este viaje.
Mi viaje comenzó el día 1 de julio y también había que tener en cuenta que en la parte sur del país es su temporada de invierno, por eso esta fue mi ruta:
- Río de Janeiro – 6 noches
- Iguazu – 2 noches
- Manaos – 1 noches
- Amazonas (Archipiélago de Anavilhanas – Rio negro) – 3 noches
- Isla de Tinharé (Morro de Sao Paulo) – 4 noches
- Isla de Boipeba – 3 noches
→Elegí esta ruta porque tenía claro que en mi primera vez en Brasil quería conocer la impresionante ciudad de Río de Janeiro.
Me quede con las ganas de poder visitar Isla Grande, pero decidimos dejarlo para la próxima vez porque en el mes de julio nos arriesgábamos a que no nos hiciera buen tiempo y decidimos pasar más tiempo en otras zonas de playa (Isla de Tinharé y Boipeba). En Río de Janeiro, aunque fuese «su invierno» pudimos disfrutar de la playa y tomar el sol, pero por la noche refrescaba. Los 2 últimos días nos llovió e hizo que descendieran un poco las temperaturas. Pero continuaron siendo suaves, como un mes de mayo en España.
→Desde Río de Janeiro llegas en 2 horas de vuelo a las cataratas de Iguazú (una de las 7 maravillas naturales del mundo). En Iguazú hicimos 2 noches y yo creo que es suficiente. Os lo cuento en el post de la visita a la cataratas.
→También tenía claro que cuando visitase Brasil tenía que ir a conocer el Amazonas. Y podría decir que fue lo que más me impresionó de todo el viaje.
Desde Iguazú cogimos un vuelo con Latam que nos llevó, con escala en Sao Paulo, a Manaos (la capital del amazonas).
Hicimos 1 noche en esta interesante ciudad (por su curiosa historia) donde probamos la rica comida local y conocimos gente encantadora, y al día siguiente nos recogieron del Lodge y nos fuimos hasta el Archipiélago de Anavilhanas en el Río Negro, a 3 horas y media en coche desde Manaos.
El amazonas es muy grande y hay muchas opciones desde donde descubrirlo. Después de investigar bastante encontré el Archipiélago de Anavilhanas y el Anavilhanas Jungle Lodge. Del que os hablo con detalle en el post del Amazonas. Poder alojarme en su maravilloso Lodge y descubrir el amazonas de la mano de la gente que trabaja en el ha sido una de las experiencias más apasionantes de mi vida. Estuvimos con ellos 3 noches/4 días.
El día que nos marchamos ellos mismos nos acercaron al aeropuerto de Manaos desde donde cogimos un vuelo a Salvador de Bahía con una pequeña escala en fortaleza.
→Decidimos acabar el viaje conociendo las islas de Tinharé y Boipeba. (Hay mil opciones de playas en Brasil, pero estas dos islas me las recomendarons varios Brasileños y fueron un gran acierto). Para llegar a ellas hay varias formas, aunque es cierto que no tienen un acceso muy sencillo, pero eso hace que esten menos explotadas turísticamente. Nosotros hicimos escala en Salvador de bahía, (donde no hicimos noche) y nos fuimos directamente en avioneta a la preciosa isla de Tinharé, donde nos quedamos en Morro de Sao Paulo en la «quinta praia», también conocida como ‘praia do encanto’. Es la playa mas alejada de la zona turística, pero la más espectacular. Nos alojamos en el mágico «Vila dos Oixás Boutique hotel and Spa«. Es un paraíso.
→Por último fuimos en coche, y luego cogiendo un pequeño barquito, hasta la Isla de Boipeba (contratamos el transporte en el mismo hotel), donde nos alojamos 3 noches en la extraordinaria Pousada O Céu de Boipeba.
Llegar hasta la isla de Boipeba y acceder hasta O Céu de Boipeba no es fácil… Pero merece la pena totalmente… Poder alojarte en esta pousada única es una experiencia muy especial… realmente se te olvida la velocidad a la que va el mundo… Es fascinante.
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